
"El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29.
En Semana Santa observamos todo tipo de sacrificios que la gente hace tratando de ganarse el favor de Dios. Algunos van a los santuarios de rodillas, otros, incluso, llegan hasta la flagelación de sus cuerpos, por expiación de sus pecados.
Bueno, otros, un poco despistados, solo saben que es semana de vacaciones y hacen el enorme sacrificio de estar disfrutando la vida en las playas.
Cada año, nuevamente regresan a celebrar los mismos sacrificios que nunca hacen perfectos a los que los practican.
Cuando Juan el Bautista exclamó al ver a Jesús: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", estaba profetizando nuestra redención.
Estaba hablando a usted y a mí que estamos en este mundo y somos pecadores y necesitamos un Salvador. Estaba diciendo cesen los sacrificios, ofrendas, holocaustos y expiaciones por el pecado, pues no son agradables a Dios.
"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios." Hebreos 13:15-16.
Jesucristo es el cordero de Dios, es el cordero sin mancha, sin contaminación, el cordero ofrecido en sacrificio en la cruz una vez y para siempre, para el perdón de todos nuestros pecados. Celebremos pues esta Semana Mayor como dice la Escritura "Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros." 1 Corintios 5:7.
¿Cuántas manchas hay en nuestras vidas que necesitan ser limpiadas? No hay en el supermercado ningún desinfectante que lo pueda hacer, por eso Dios, en su infinito amor, nos proveyó un cordero sin mancha y sin contaminación, para que su preciosa sangre nos limpie de todo pecado. La deuda ha sido pagada en la cruz por completo. El cordero ha sido sacrificado una sola vez y para siempre. Jesucristo, el cordero sin mancha, el cordero sacrificial, el cordero salvador, nos ha redimido con su sangre.
¿Ha aceptado la sangre derramada de Cristo como su cobertura? ¿Está sobre el dintel de la puerta de tu corazón, en los postes de la puerta de tu vida?
Al celebrar la pascua, no nos reunimos a llorar un cadaver, venimos a exaltar a un conquistador, nos reunimos a alabar y glorificar al Hijo de Dios, quien murió y resucitó, al que vive por los siglos de los siglos.
ORACION "Gracias Dios y Padre Celestial por amarme. Gracias por enviar a tu amado Hijo, el Señor Jesús, como mi sustituto, para que fuese el cordero del sacrificio para pagar la deuda de mi pecado, gracias por su sangre. Ahora recibo a Cristo Jesús en arrepentimiento y fe, como mi SEÑOR y mi SALVADOR. Entra en mi corazón, perdona mis pecados, sálvame Hijo de Dios, para la gloria de tu nombre." Amén y Amén.
Les deseamos a todos nuestros amigos y amigas una FELIZ SEMANA SANTA Y PASCUA DE RESURRECCION PARA TODOS.
Con agradecimiento y meditación.
Flia. Marcelo y Graciela Quiroga e hijos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario