"¡El LADRILLAZO!"
Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su Jaguar 2007
sin ningún tipo de precaución.
De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta y se detuvo!
Al bajarse, vió que un ladrillo le había estropeado la pintura y la
carrocería de la puerta de su lujoso auto!.
Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo!.
Dió un brusco giro de 180 grados, y regresó a toda velocidad al lugar
donde vió salir el ladrillo que acababa de arruinar lo hermoso que
lucía su exótico auto.
Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo y
empujándolo hacia el auto estacionado, le gritó a toda voz:
- "¿Que rayos fué eso?. ¿Quién eres tú?. ¿Qué crees que haces con mi
auto?".
Y enfurecido, casi echando humo, continuó gritándole al asustado
chiquillo:
- "¡Es un auto nuevo! y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy
caro!. ¿Porqué hiciste eso?"
- "Por favor, señor, por favor. Lo siento mucho!. No sé qué hacer!".
Suplicó el chiquillo.
- "Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía detenía!"
Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo mientras se movía
hacia el otro lado del auto estacionado.
- "Es mi hermano"!
Le dijo.
- "Se descarriló su silla de ruedas, y se cayó al suelo...y no puedo
levantarlo".
Sollozando pregunto al ejecutivo:
- "Puede usted, por favor!, ayudarme a sentarlo en su silla. Está muy
golpeado y pesa mucho para mi solito... soy muy pequeño!".
Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo
tragó saliva, y un nudo se formó en su garganta!
Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle levantó al
joven del suelo, lo sentó nuevamente en la silla de ruedas y sacó su
pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y lo sucio de sobre
las heridas del hermano de aquel chiquito tan especial!
Luego de verificar que se encontraba bien su hermano, el chiquillo le
dio al ejecutivo las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad
de describir nadie... - "DIOS lo Bendiga señor!... y muchas gracias"
le dijo.
El hombre vió como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la
pesada silla de ruedas de su hermano hasta llegar a su humilde casita.
Cuentan que el ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto
manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo... para recordarle, el no
ir por la vida tan distraído y tan de prisa, que alguien tenga que
lanzarle un ladrillo para que le preste atención!
DIOS normalmente nos susurra en el Alma y en el Corazón, pero hay veces
que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención!
Tú escoges... escuchar el susurro!... o sentir el ladrillazo!
AHORA, TÍRASELO A UN AMIGO!
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