VÍSTASE CORRECTAMENTE
Cada persona está vestida con la vestidura adánica.
Llamemos vestidura a la esencia física y espiritual que habita en el ser humano.
Desde el momento que nace trae consigo la vestimenta heredada del primer hombre en la tierra llamado Adán.
Este hombre creado por Dios a su imagen y semejanza como relata el libro de Génesis vivió por un periodo de tiempo en estado de inocencia y sin culpa, recibiendo todas las bendiciones de Dios, el bienestar, la paz, la alegría y la prosperidad.
Luego vino la tentación a su vida y pecó al desobedecer el mandato divino. Este pecado trajo aparejado la degradación espiritual y física humana puesto que al haber sido creado perfecto sufrió el deterioro y las consecuencias de su transgresión.
La maldición, la destrucción y la muerte entraron en el mundo, por esto existirá hasta el fin de los tiempos. Por este motivo es que el hombre nace pecador y esta vestido con todas las características del primer hombre.
Estas son: debilidad, maldad, aflicción, temor, necedad, esclavitud, escasez, etc, pero también posee otras características como el amor, la amabilidad, la humanidad, la originalidad, la inteligencia, y la fe la cual permanecen aun con sus errores.
Es por eso que el mundo se encuentra transitando en esta vida por medio de una vestimenta deficiente y recibe los frutos ásperos de esta.
Dios quiere que a través de la búsqueda de él en su faz espiritual como nos enseña su Palabra y la religión, acepte la salvación de Jesús por el pecado y viva una vida conforme a su voluntad, o sea, a los mandamientos bíblicos, así podrá vestirse correctamente con la vestidura de Jesucristo.
Esta vestidura es diferente a la adánica pues proviene del mismo cielo y de Jesús que ofreció su vida por todos nosotros, y es superior a todos al ser Dios hecho hombre.
Las características de su vestidura serán ahora: el amor, la alegría, la paz, la bondad, la mansedumbre, el poder, la salud, la abundancia, la libertad y muchas otras contempladas en las Sagradas Escrituras y demostradas por nuestro Señor y por los cristianos de todos los tiempos.
De esta forma podrá el hombre vivir la vida de una manera totalmente satisfactoria y sana hacia Dios, los hombres y uno mismo.
El consejo de Dios para este tiempo es: Vístase de Jesucristo, no sufra más, viva feliz, bendecido y en paz.
Lic. Marcelo Quiroga
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