"Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Jesús. (San Mateo 28:20).
La Iglesia – Alrededor del mundo – A través de la Red – Aconsejando al Necesitado.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo
del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de
plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de
destruir, y tiempo de edificar;
tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de
endechar, y tiempo de bailar;
tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar
piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de
guardar, y tiempo de desechar;
tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de
callar, y tiempo de hablar;
tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de
guerra, y tiempo de paz.
¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en
que se afana?
Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos
de los hombres para que se ocupen en él.
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto
eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra
que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que
alegrarse, y hacer bien en su vida;
y también que es don de Dios que todo hombre coma y
beba, y goce el bien de toda su labor.
He entendido que todo lo que Dios hace será
perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios,
para que delante de él teman los hombres.
Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya;
y Dios restaura lo que pasó.
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