Viaje seguro
Jehová te guardará de todo mal; él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Salmo 121:7,8.
Un viernes de mañana recibí una llamada de mi madre diciendo que mi papá había tenido un accidente. Mi corazón estaba nublado de tristeza, y quería verlo inmediatamente; sin embargo, yo vivo en Hosur, a 450 kilómetros de donde viven mis padres. Como hija única, estoy muy apegada a mi papá. Mi esposo y yo pedimos permiso para salir del trabajo temprano para viajar a casa. Le dijimos a nuestra hija de dos años que "el abuelo Simón estaba enfermo".
Ella se sintió triste y dijo:
-vayamos a la casa del abuelo.
Tuvimos una corta oración y salimos para tomar el ómnibus.
-¿Crees que este ómnibus estará a tiempo? –le pregunté a mi esposo.
-¡No creo! –respondió, pero durante nuestra conversación el ómnibus se acercó.
Yo quería que el ómnibus volara rápido para poder llegar a casa temprano, pero había un problema mecánico. El ómnibus andaba más lento, paraba y seguía. Algunos de los pasajeros se enojaron mucho, y algunos le pidieron al conductor que les devolviera los pasajes para poder tomarse otro ómnibus, pero él se negó.
Finalmente, el ómnibus se detuvo completamente, y el conductor decidió devolver los pasajes. Todos los pasajeros se bajaron con el equipaje y estaban parados en medio de la ruta principal. Noté que mi esposo estaba parado frente al ómnibus, y el chofer estaba subiendo al ómnibus. Llame a mi esposo para que se subiera al pavimento donde estábamos todos. Mientras caminaba hasta el pavimento, hubo una enorme explosión en la parte trasera y el ómnibus se movió hacia delante a los tumbos. El chofer se subió de un salto al ómnibus para detenerlo. Le agradecí a Dios por salvar a todos lo pasajeros. ¡Alabado sea el Señor!
Nos subimos a otro ómnibus y llegamos a casa cuatro o cinco horas más tarde. Estaba feliz de saber que mi papá solo tenía heridas leves. Al tratar de cruzar la calle, se mareó y se cayó en medio de la calle, donde lo chocó una bicicleta. Estuvo inconsciente por media hora; el médico le dio medicamentos, le curó las heridas y lo envió de vuelta a casa la misma noche.
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