Para orar a Dios.
Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino, hágase tu voluntad como se hace en los cielos sea hecha en mi vida, en mi familia, en mi trabajo, en mi economía, en mis finanzas, en mi vida espiritual, en mi vida eclesial, en mi ministerio, en mis emociones, en mi carácter, en mi actuar, en mi matrimonio, en mis hijos, en mis padres, en mi profesión, en mi barrio, en mi oficio, en mi país, en mis familiares, en mis amigos, en mis vecinos, en mis conocidos, en mis compañeros de trabajo, en mis compañeros de estudio, en los enfermos, en los débiles, en los jóvenes, en los ancianos, en los adultos, en los gobernantes, en la ciudad.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.
por Marcelo Quiroga.
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