Ay de mi ...
Ay de mi, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, y que habito en un mundo de tinieblas y extraño en extremo. Y que todos los días veo sufrimiento y dolor por doquier. Que si no hago el mandato divino soy hombre muerto. Ay de mi, que mis ojos han visto al Rey Jehová de los Ejércitos. Y que no sé hablar las cosas de Dios porque soy humano y carnal. Ay de mi, si caminare en los pensamientos e influencias mundanales. Y si tratare de ver la paja en el ojo ajeno y no miro la viga que está en mi propio ojo. Y si soy desobediente a los mandamientos divinos. Ay de mi, si los prejuicios y juicios quieren gobernar mi vida día a día. Ay de mi, si soy carnal vendido al pecado y no espiritual comprado a la santidad. Y si hago la obra de Dios en mis fuerzas y no en las fuerzas del Espíritu Santo de Dios. Ay de mi, si me creo más que otros. Y si pongo la mirada en las cosas terrenales y no en las celestiales. Ay de mi, si me costare perdonar al ofensor y pedir perdón a Dios. Y si no me comunico socialmente con alguien. Ay de mi, si no veo las oportunidades que Dios me brinda. Y si voy en contra de la ley de la conciencia del bien y del mal. Ay de mi, si oigo lo que no debo oír, si veo lo que no tengo que ver, si hago lo que no tengo que hacer, si hablo lo que no tengo que hablar. Y si no obedezco la palabra del Señor. Y si hablo mal de mis superiores. Ay de mi, si no practico la unidad espiritual y eclesial. Y si no proveo para los de mi casa. Ay de mi, si quebranto los derechos de los hombres y afligidos. Y si hago el mal en vez del bien. Ay de mi, si perdiere el boleto al cielo de Dios.Y si rechazare lo que Dios me envía. Ay de mi, si digo a lo bueno malo y a lo malo bueno. Y si no extiendo el consejo al necesitado de Dios. Ay de mi, si deseo lo indebido, si anhelo lo que no es mío, y si quiero lo que no puedo tener. Ay de mi, si no escribo para la posteridad lo que Dios me habla.
Con amor y temor de Dios.
Marcelo y Graciela Quiroga.
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