Un evangelista, después de su excelente predicación sobre el tema “El poder de la sanidad de Dios y el de cuidar lo que comemos,” dijo, “No debíamos comer embutidos de cerdo, entre otros alimentos.” Al finalizar dijo, “Pase al frente de la tarima los enfermos, para que yo coloque mis manos sobre ellos.” Pasaron varios y él oró. El último enfermo tenía en su cabeza un gran golpe (hematoma). El pastor colocó sus manos sobre la protuberancia, y comenzó a gritar por el micrófono, “Ahora, sal chichón. Te digo, sal chichón, salchichón.” A.G., Valencia, Carabobo, Venezuela
Un pastor estaba exhortando a los hermanos, y les dijo, “Hermanos, yo sé que hay un hermano aquí que todos los días ve el Chapulín Colorado, y yo sé quien es. Así que le voy a pedir a ese hermano que se ponga de pie o lo voy a nombrar.” Muy apenada, se paró una hermana y dijo, “Sí hermano, soy yo.” El pastor exclamó, “Lo sospeché desde un principio.” L.D.V., Cancún, Quintana Roo, México
La maestra de escuela sabatica le preguntó a Jaimito, “¿Cómo mató David a Goliat?” “¡Con una moto!” respondió el niño. “¿Cómo que con una moto? ¿A caso no sabías que era con una honda?” le dijo la maestra. El niño contestó, “¡Ahhh! ¡No sabía que tenía que decir la marca!” C.G., Bay Shore, NY, USA
Un pastor enseñaba acerca del matrimonio y le preguntó a un hermano, “¿Por qué no te has casado?” El hermano respondió, “Porque la Biblia dice que por tonto dejará el hombre a su padre y madre y se unirá a su mujer.” Esto lo decía porque no sabía leer muy bien Génesis 2:24. H.P., Calabozo, Guarico, Venezuela
En un culto, el pastor le dijo a una hermana que pasara a decir un texto. Como ya saben, casi todos nos ponemos nerviosos cuando pasamos. Así también esta hermana estaba muy nerviosa, pero pasó, y dijo, “Hermanos, voy a decir un texto.” Muy nerviosa, ella recitó: “Todo lo puedo en filipenses que me cuatro trece.” M.S.G.P., Obregón, Sonora, México
Un loro fue entrenado para predicar. El domingo la iglesia estaba llenísima para ver al loro dar la palabra. Intimidado por el público, el loro se quedó callado en el púlpito, arrastraba su pico de un lado para el otro, hasta que su entrenador dijo: “Predica loro, que si no lo haces, te quito todas tus plumas y te pongo con las gallinas.” Inmediatamente el loro miró a toda la iglesia y dijo: “¡Hermanos! Vamos a orar, que el enemigo ya empezó a manifestarse.” M.R.H., Culiacán, Sinaloa, México
Un recién convertido andaba en el campo. En eso le picó una hormiga colorada, de esas que duele bastante el piquete. El hermanito, en su primer amor, la tomó suavemente en sus dedos, la miró, y con mucho amor le dijo, “Ni yo te condeno. Vete y no piques más.” Anónimo
Había dos hermanos de la iglesia. Uno de ellos trabajaba en una carnicería. Llegó el hermano a la carnicería y le dijo al empleado: “Hermano, ¿me fía dos kilos de carne?” El empleado le dijo, “No puedo.” Le dijo el otro: “Pero somos hermanos.” El empleado le contestó, “Somos hermanos en el Espíritu, pero no en la carne.” W.M., Colombia
Había una señora que tenia mucha fe y amaba mucho a Dios. Se paraba en el porche de su casa y le alababa. Tenía un vecino que la odiaba y le decía, “¡Dios no existe!” La señora empezó a pasar por malos tiempos y oró a Dios que la ayudara. Ella fue a su porche y gritó, “Alabado el Señor. Dios mío, necesito comida. Estoy teniendo mal tiempo. Por favor, Señor, ¡mándame algo para comer!” A la mañana siguiente, la señora salió otra vez a su porche y miró una bolsa con mucha comida y gritó con gozo, agradeciendo al Señor. De repente el vecino saltó de un arbolito y dijo, “¡Ajá! Le dije que no había Señor. Yo compré esa comida, Dios no fue.” La señora empezó a brincar y aplaudir y dijo, “¡Gloria a Dios! No sólo Dios me mandó la comida, ¡sino que hizo al diablo que pagara por ella!” J.G., Sullivan City, TX, EE.UU.
Después de predicar acerca de los dones espirituales, un hermano vino y le preguntó al pastor, “Pastor, ¿qué hago? Yo sólo tengo un don y es el de criticar, que hago con el?” El pastor, después de pensarlo, le dijo: “¿Recuerda que el hombre que tenía sólo un talento se fue y lo enterró?” “Sí,” contestó el hermano. “Yo le recomendaría que hagas lo mismo con tu don.” D.L., Santa Bárbara, CA, EE.UU.
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