QUE SUCEDE AL PASTOR CUANDO NO ORA EN PRIVADO
Por el pastor Luis Ricardo Sánchez Blanco (Tigre, provincia de Buenos Aires, Argentina)
(Tomado y adaptado para CCC, de Notiomega)
Luego de algunas experiencias en 32 años en el pastorado, con el más
sano propósito de bendecir a todos mis consiervos, especialmente a las
nuevas generaciones, he decidido compartir este tema, incluyendo
algunas experiencias de otros siervos, acerca de sus luchas diarias para
conservar el buen hábito de la oración.
Con base en la declaración del Señor Jesucristo, en Mateo 26.41, he
llegado a la conclusión que la tentación más grande y peligrosa a que
son sometidos los siervos de Dios, es a no orar, es decir, a no llevar
una vida de oración en privado. Cuando los siervos de Dios no tenemos
una verdadera vida de oración, estamos expuestos a caer en cualquier
tipo de pecado y llegar hasta el fracaso parcial o total en el ministerio.
Por lo cual, se hace necesario recordar a cada siervo de Dios,
especialmente a los Apóstoles, Evangelistas, Profetas, Pastores
y Maestros, que el hecho más glorioso y profundamente significativo, es
haber sido escogidos y llamados por Dios al Ministerio, porque todos
pertenecemos al orden sacerdotal de Jesucristo, siendo Él, el gran
Príncipe de los pastores. Por tanto, todos estamos llamados a seguirlo
como nuestro único Modelo y ejemplo de vida.
¿Fue el Señor Jesucristo un hombre de oración? Puede comprobarlo al
leer Marcos 1.35, Juan 8.29, y además, Lucas 18.1-8.
¿Qué sucede a un pastor cuando no ora en privado? (Mateo 6:6).
He aquí algunas de las cosas que, realmente, suceden a cualquier pastor,
o a siervos de Dios, por descuidar su vida de oración diaria y privada:
01. - Lo domina, o cautiva, su principal debilidad o deseo carnal, y si cae
en ella, le costará mucho levantarse.
02. - Se pone de mal genio, con facilidad se enoja y se molesta por cualquier
cosa con cualquier persona.
03. - No disfruta a sus hijos, puesto que no está para ellos; esto le acarrea
consecuencias desagradables.
04. - No disfruta a su esposa ni la rodea de amor sino de exigencias, enojos,
problemas y malos tratos.
05. - Algunas veces, su vida sexual se hace monótona o sólo carnal,
produciendo serias consecuencias.
06. - No dedica suficiente tiempo al estudio de la Palabra para él; sólo prepara
mensajes para otros.
07. - Sus mensajes pueden ser bonitos, emocionales, floridos y bien hechos,
pero vacíos y sin fruto, sin unción.
08. - Pierde gozo e interés en los asuntos del ministerio, por lo cual gasta
tiempo en ver televisión y en cosas efímeras.
09. - Pierde la compasión por los creyentes, no los atiende debidamente
y poco se interesa por los perdidos.
10. - Dedica más tiempo a lo social, a las distracciones y a la televisión.
Pierde horas enteras en lo no provechoso.
11. - Cuando intenta orar, al poco tiempo no tiene más que decir.
Cada vez ora menos y se llena de "estrés".
12. - Se resiente con facilidad por cualquier cosa, no perdona, ni pide
perdón.
13. - Descuida sus responsabilidades con la familia y con los creyentes.
Hace las cosas a medias.
14. - Endurece su corazón y muchas veces duda de Dios porque no le oye
o por no recibir respuestas.
15. - Fácilmente critica a los demás pastores y se aparta de ellos.
A veces se cree "el mejor".
16. - Otras veces siente envidia de los que prosperan y los desprecia.
Se hace arrogante.
17. - Pierde el amor, el gozo, la paz, y el resto del fruto del Espíritu Santo.
Sólo cumple por compromisos.
18. - Se queja por todo, hasta de Dios porque bendice a otros y a él no.
Culpa a los demás.
19. - Puede ser muy activo en la Iglesia, pero no hay perseverancia ni
resultados positivos.
20. - El dinero no le alcanza y se queja de su situación. A veces pide ayudas
o se endeuda.
21. - No adora a Dios ni le expresa gratitud de corazón. Se justifica diciendo
que no tiene tiempo.
22. - Se hace orgulloso, prepotente; desconoce el trabajo de sus colaboradores.
No es agradecido.
23. - Evita orar por enfermos o echar fuera demonios. Encarga a otros porque
"eso no es para él".
24. - Sus mensajes son intelectuales, teóricos, críticos, vacíos y sin poder.
No producen cambios en la iglesia.
25. - No promueve la vida de oración y ayuno, y si lo hace no participa de ellos.
26. - Le gusta que siempre lo tengan en cuenta o se resiente y critica.
A veces niega la verdad y aparenta..
27. - Fácilmente dice mentiras y es hipócrita, pero no lo reconoce.
Predica lo que él mismo no está viviendo.
28. - Procura cambiar su actitud para orar, pero no puede porque algo lo domina
y se le opone; está cautivo.
29. - Algunas veces termina conformándose a su situación y prefiere vivir en su
fracaso.
30. - No promueve la santidad y si lo hace, entonces lo hace con legalismo,
pero no lo hace espiritualmente.
31. - Algunas veces él mismo no diezma, no ofrenda, no ayuna y no adora, pues
no puede hacerlo.
32. - No tiene muy buen testimonio en su propio hogar, algunas veces tiene mal
testimonio.
33. - La mayoría de las veces no tiene visión de Dios y no sabe a dónde va, sino
que todo lo improvisa.
34. - Muchas veces anda promoviendo la visión de otros, pero no persevera
y no tiene visión de Dios.
35. - No evangeliza ni hace discipulado, no capacita líderes. Y las cosas son
monótonas y tradicionales.
36. - Pierde la motivación y hace las cosas por compromiso. Es inconstante
y vive divagando. Es asalariado.
37. - Muchas veces piensa que la solución está en renunciar al pastorado
o "cambiar de ministerio".
38. - Le echa la culpa a los creyentes porque no crecen, no evangelizan, no oran,
no ayunan, no diezman, no ofrendan y no asisten fielmente, pero el,
como Adán, no asume la responsabilidad ni se arrepiente.
39. - En definitiva, es un pastor que vive y actúa según la carne y no según
el Espíritu Santo.
40. - En consecuencia, depende más de sí mismo que de Dios, por lo cual, sus
victorias son efímeras y sus frutos no permanecen.
Más es lo que pierde que lo que gana y no tiene prosperidad integral.
No me asiste ninguna motivación negativa ni prepotente, al contrario, de la manera
más sencilla, segura y honesta le comparto este mensaje. Yo no pretendo haberlo
alcanzado ya, pero sigo adelante, viendo buenos resultados en mi vida, en mi hogar
y en el ministerio, por lo cual, humildemente le pido, amado consiervo,
que considere cómo anda su vida de oración y ayuno en el secreto con Dios.
Tampoco olvidemos que, nuestro cuerpo es débil por la naturaleza caída; el cuerpo
no quiere orar ni hacer la voluntad de Dios, pero nuestro espíritu sí está dispuesto:
primero, porque hemos sido regenerados, santificados y porque tenemos el Espíritu
de Jesucristo; y segundo, porque el mismo Señor Jesús, así lo aseguró
en Mateo 26:41. De manera que sí podemos ser siervos, hombres y mujeres
de oración, vencedores y profundamente bendecidos.
Por último, me gustaría sugerir que mediten, hoy más que nunca, en las verdades
espirituales, vivenciales y prácticas, más que ceremoniales y simbólicas, que nos
enseña el apóstol Pablo en Efesios 6.10-20. Consiervos: esta es una motivación
en amor; mi interés, es que reciba la gran bendición que Dios tiene preparada para
su ciudad, especialmente por medio de usted, que se considera siervo o sierva
de Dios, si ora y ayuna en privado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario