"Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Jesús. (San Mateo 28:20).
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BIBLIA: Paz para con Dios
La Biblia, Nuevo Testamento, Romanos Capítulo 5
Paz para con Dios
1
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
2
por quien también tenemos entrada por la fe a esta
gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria
de Dios.
3
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en
las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
4
y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
5
y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios
ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
6
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su
tiempo murió por los impíos.
7
Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con
todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
8
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que
siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
9
Pues mucho más, estando ya justificados en su
sangre, por él seremos salvos de la ira.
10
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con
Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos
por su vida.
11
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en
Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la
reconciliación.
12
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un
hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por
cuanto todos pecaron.
13
Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero
donde no hay ley, no se inculpa de pecado.
14
No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta
Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el
cual es figura del que había de venir.
15
Pero el don no fue como la transgresión; porque si
por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para
los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.
16
Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno
que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para
condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para
justificación.
17
Pues si por la transgresión de uno solo reinó la
muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la
abundancia de la gracia y del don de la justicia.
18
Así que, como por la transgresión de uno vino la
condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino
a todos los hombres la justificación de vida.
19
Porque así como por la desobediencia de un hombre
los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno,
los muchos serán constituidos justos.
20
Pero la ley se introdujo para que el pecado
abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;
21
para que así como el pecado reinó para muerte, así
también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo,
Señor nuestro.
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