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DIA 14 DE AGOSTO - DEVOCIONAL: EL MAL NO SE DETIENE

"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes." Efesios 6:10-13

Es increíble ver el avance del mal en el mundo entero. Parece ser un gigante que avanza pisando todo lo que encuentra en su camino. Cada día noticias de asesinatos, robos, peleas, engaños, estafas, guerras, y todo tipo de problemas sociales indican esta realidad actual.


Estamos en guerra, entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal. Las dos por establecer su reino. El reino del bien queriendo establecer la paz, la salvación, el amor, la misericordia, la benevolencia, la cual necesitamos todos. Mientras que el reino del mal lo único que impone es terror a cada individuo, a las familias, a las sociedades, a los países, al mundo entero.

El Apóstol Pablo nos habla en este pasaje que tenemos guerra. Guerra espiritual contra las fuerzas del mal. Las mismas se combaten en el terreno espiritual y no tan así en el terreno material.

Jesús dijo que el mal no se detiene, pero la Iglesia lo puede detener, ¿de qué forma?, estableciendo su reino, predicando la palabra de Dios, orando unidos y desenmascarando las fuerzas del enemigo.
¿De qué lado estamos? ¿Si estamos del lado del bien, qué estamos haciendo para extenderlo? ¿y si se está del lado del mal, hasta cuándo la tardanza para arrepentirse? 

Dado que Dios amó la justicia y aborreció la maldad, y por cuanto el bien hace bien a la gente y el mal hace mal a la gente.

Procuremos extender el reino del bien en un reino que impera el mal, porque tarde o temprano reinaremos con Cristo Jesús en esta tierra.

Oración:

Señor Jesús, Supremo seas Señor. Tu eres el que ama el bien, la justicia y la bondad. Ten a bien ayudarnos para establecer tu reino en esta tierra, el cual dará prosperidad infinitas a todas las personas de este planeta. Te damos gracias Señor porque nos ayudarás a lograrlo. Amén.

Acción:

Establezca el reino del bien, o sea, el reino de los cielos en su entorno familiar y social, a través de las buenas obras y la espiritualidad cristiana.

Por Marcelo Quiroga.


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