"Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Jesús. (San Mateo 28:20).
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BIBLIA: Joel 1-3 LA LANGOSTA
La Biblia, Nuevo Testamento, Joel 1-3
Devastación causada por la
langosta
1
Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
2
Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores
de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros
padres?
3
De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos
a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.
4
Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que
quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón
había quedado.
5
Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que
bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
6
Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi
tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.
7
Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la
desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.
8
Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido
de su juventud.
9
Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la
libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.
10
El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque
el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.
11
Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo
y la cebada, porque se perdió la mies del campo.
12
La vid está seca, y pereció la higuera; el granado
también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo
cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.
13
Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del
altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la
casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.
14
Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a
los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro
Dios, y clamad a Jehová.
15
¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y
vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
16
¿No fue arrebatado el alimento de delante de
nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?
17
El grano se pudrió debajo de los terrones, los
graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo.
18
¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados
anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron
asolados los rebaños de las ovejas.
19
A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los
pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.
20
Las bestias del campo bramarán también a ti, porque
se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.
Capítulo 2
La devastación del día de
Jehová
1
Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo
monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová,
porque está cercano.
2
Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de
sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y
fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de
muchas generaciones.
3
Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará
llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como
desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape.
4
Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente
de a caballo correrán.
5
Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres
de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo
fuerte dispuesto para la batalla.
6
Delante de él temerán los pueblos; se pondrán
pálidos todos los semblantes.
7
Como valientes correrán, como hombres de guerra
subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo.
8
Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por
su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.
9
Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán
por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones.
10
Delante de él temblará la tierra, se estremecerán
los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su
resplandor.
11
Y Jehová dará su orden delante de su ejército;
porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque
grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?
12
Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí
con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.
13
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y
convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo
para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.
14
¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará
bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?
15
Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad
asamblea.
16
Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a
los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el
novio, y de su tálamo la novia.
17
Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes
ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al
oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de
decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
18
Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su
pueblo.
19
Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os
envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en
oprobio entre las naciones.
20
Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré
en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar
occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes
cosas.
21
Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová
hará grandes cosas.
22
Animales del campo, no temáis; porque los pastos del
desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid
darán sus frutos.
23
Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos
en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará
descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
24
Las eras se llenarán de trigo, y los lagares
rebosarán de vino y aceite.
25
Y os restituiré los años que comió la oruga, el
saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.
26
Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de
Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi
pueblo avergonzado.
27
Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que
yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será
avergonzado.
28
Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda
carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán
sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
29
Y también sobre los siervos y sobre las siervas
derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30
Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre,
y fuego, y columnas de humo.
31
El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en
sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32
Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será
salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho
Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.
Capítulo 3
Jehová juzga a las
naciones
1
Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel
tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén,
2
reuniré a todas las naciones, y las haré descender
al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y
de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y
repartieron mi tierra;
3
y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los
niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber.
4
Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón,
y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os
vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
5
Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas
preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;
6
y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de
Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra.
7
He aquí yo los levantaré del lugar donde los
vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza;
8
y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los
hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová
ha hablado.
9
Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra,
despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
10
Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de
vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
11
Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y
congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
12
Despiértense las naciones, y suban al valle de
Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
13
Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid,
descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la
maldad de ellos.
14
Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque
cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
15
El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas
retraerán su resplandor.
16
Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde
Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de
su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.
17
Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que
habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán
más por ella.
18
Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán
mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán
aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
19
Egipto será destruido, y Edom será vuelto en
desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en
su tierra sangre inocente.
20
Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén
por generación y generación.
21
Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y
Jehová morará en Sion.
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