Páginas

REFLEXION: mengüa por favor


MENGUA POR FAVOR

Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. 
Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. 
Porque Juan no había sido aún encarcelado. 
Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. 
Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. 
Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. 
Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 
El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 
Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. San Juan 3:23-30

Debemos seguir el ejemplo de Juan el Bautista, en cuanto a rendición y a competencia se refiere, quien cuando le hablaron de
lo que Jesús hacia, reconoció su primacía y se rindió con sus sabias palabras que rezaron "Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe".

El cielo está lleno de Jesús, por lo que lo adánico queda sumergido en él.
Adán es el pasado, Cristo Jesús es el presente y el futuro.
Adán es carne, Cristo Jesús es Espíritu.
Adán es el yo, Cristo Jesús es el Nosotros.
Adán pecó, Cristo Jesús fue sin mancha.
Adán es el primero, Cristo Jesús es el segundo Adán.
Adán es último, Cristo Jesús es primero.

¿Estamos dispuestos a menguar nosotros mismos para que Cristo crezca?
¿Dejaremos crecer a Jesús en nuestras vidas y a Adán hacerlo más chiquito?
¿Estamos dispuestos a que nuestro matrimonio crezca y que nuestros deseos personales egoístas mengüen?

por Marcelo Quiroga.


No hay comentarios:

Publicar un comentario