"Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Jesús. (San Mateo 28:20).
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BIBLIA: Salmo 40 - Testimonio de la salvación divina
Capítulo 40
Testimonio de la salvación divina
1
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y
oyó mi clamor.
2
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del
lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a
nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
4
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su
confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
5
Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y
tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo
anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.
6
Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis
oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
7
Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro
está escrito de mí;
8
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu
ley está en medio de mi corazón.
9
He anunciado justicia en grande congregación; He
aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes.
10
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; He
publicado tu fidelidad y tu salvación; No oculté tu misericordia y tu verdad en
grande asamblea.
11
Jehová, no retengas de mí tus misericordias; Tu
misericordia y tu verdad me guarden siempre.
12
Porque me han rodeado males sin número; Me han
alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que
los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.
13
Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a
socorrerme.
14
Sean avergonzados y confundidos a una Los que buscan
mi vida para destruirla. Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean;
15
Sean asolados en pago de su afrenta Los que me
dicen: ¡Ea, ea!
16
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y
digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.
17
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en
mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
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