Cuando Dios parece Distante
El Señor ha escondido su rostro del pueblo…
pero yo esperaré en él, pues en él tengo puesta mi esperanza.
Isaías 8:17
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Hay momentos en la vida en las que pareciera como que ya no le importamos a Dios. Clamamos a Él pero no recibimos respuesta y nos sentimos tan lejos de su presencia que parece que Dios está a millones de kilómetros de distancia. En esos momentos en que las circunstancias no son tan agradables, ¿Cómo podemos adorar a Dios?
Hay una verdad que no podemos negar: Dios es real sin importar como te sientas o por lo que estés pasando. David fue un hombre conforme al corazón de Dios y, sin embargo, experimento esa aparente ausencia de Dios, él decía: Dios mío, ¿por qué te quedas lejos? ¿Por qué te escondes de mí cuando más te necesito? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento, ¿Por qué me has rechazado?... (Sal. 10:1; 22:1; 44:24 y Sal. 43:2)
En ocasiones para madurar necesitamos un poco de distancia y alejamiento, porque el silencio nos hace reflexionar y la distancia nos hace ver nuestros errores. Es fácil adorar a Dios cuando todo va bien, cuando estamos provistos de alimento, de amigos, de familia, de salud y de alegría. Pero cuando nos va mal, aun así debemos de adorarle.
Dios en realidad no había dejado a David, como tampoco te dejará a ti. Él ha prometido varias veces: “Nunca te dejaré ni te abandonaré” (Heb. 13:5) Entonces, ¿Por qué nos sentimos así? Porque estas madurando en tu fe hacia Dios, mira cómo dice Isaías: pero yo esperaré en él, pues en él tengo puesta mi esperanza… Nuestra labor es confiar en Dios a pesar de las circunstancias y confesar nuestros pecados para que nada estorbe en nuestra relación con Él.
Rick Warren dice que el error más común del discípulo con respecto a la adoración es que busca una experiencia, más que a Dios. Busca un sentimiento y, si lo encuentra, concluye que ha adorado. ¡Que equivocación! Porque la adoración no es la búsqueda de un sentimiento, sino nuestra expresión de fe por nuestra relación con Dios.
Ahora es tu turno:
La presencia de Dios no depende de lo que sientes. Su presencia es demasiado grande, tan grande que Él está en todas partes, como para medirlo por nuestros sentimientos.
Por lo tanto, sí lo tengo todo, ¡le adorare!, sí lo perdí todo, ¡adorare!, porque, independientemente de toda circunstancia, ¡Esperaré en Él!
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Dios te Bendiga
Enviado por: Juan Romero para CielosAbiertos@yahoogroups.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario