Páginas

REFLEXION: LA ARMADURA DE DIOS Y SU BENDICION


LA ARMADURA DE DIOS
Y SU BENDICION

Dedique 10 minutos para orar a Dios su oración diaria, consolar su alma, esperar en la ministración divina para el día, y concientizarse de la lucha espiritual contra el mal en todo tiempo.
Debemos diariamente orar a Dios nuestra oración diaria, consolar nuestra alma, esperar en la ministración divina para el día, y concientizarnos de la lucha espiritual contra el mal en todo tiempo.

Oración

Alma mía, sabe que con la armadura de Dios podrás ser bendecido y de bendición a la humanidad.

Si nos vestimos de la armadura santa podremos tener la verdad de Dios, la justicia de él, la paz de Cristo, la fe del Señor, la salvación de Dios y la palabra del supremo Hacedor de todas las cosas. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios!

Pues por ella podremos heredar las promesas declaradas en la Biblia.

Porque la paga del pecado es la muerte, la paga de la desobediencia es la maldición, y la paga de la rebeldía es el castigo de fuerzas del mal que andan en oscuridad viendo a quien perjudicar, debes vestirte con vestiduras del cielo, alma mía, y ser espiritual en un
mundo carnal.

Porque no tenemos batalla en el mundo carnal sino en el espiritual, aunque parezca carnal.

Alma mía, cíñete de amor y misericordia por el prójimo que está hecho a imagen y semejanza del Dios vivo con su sello eterno.

Alma mía, vístete de justicia y piedad por el prójimo que fue hecho por Dios con sus amorosas manos.

Alma mía, cálzate de paz y compasión por el prójimo por quien Cristo murió en la cruz del Calvario. ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!

Alma mía, escúdate de fe y santidad ante el prójimo por quien eres su ejemplo a seguir en la vida cristiana.

Alma mía, cubre tu cabeza de unción del cielo de Dios, para que puedas dar testimonio a tu prójimo que confía en ti.

Alma mía, toma la espada del Señor, para que puedas defender a tu hermano/a y ser guarda de él ante las fuerzas del mal.

Bendiciendo en oración todo el tiempo, a buenos y a malos, a justos y a injustos, a necios y a sabios, a pobres y a ricos, a creyentes y a no creyentes, a hombres y a mujeres, los cuales necesitan de nuestra intercesión y bendición. Porque la creación gime a una y
está con dolores de parto hasta la manifestación de los hijos/as de Dios. ¡Amén!

Velando por el bien de éstos, y perseverando en hacer bien, hablar el bien y pensar el bien de todos, para que la luz y bendición del reino de los cielos se derramen sobre todo el mundo para la Gloria de Dios. ¡Aleluya! ¡Amén!

Puesto que toda la tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubre el mar, la misión del cristiano será ayudar a la implementación del reino de Dios sobre la misma.

Extraído del libro "Orando con la Armadura de Dios"


No hay comentarios:

Publicar un comentario