
No...
No amamos como Dios ama.
No consideramos como Dios considera.
No pensamos como Dios piensa.
No nos apiadamos como Dios se apiada.
No bendecimos como Dios bendice.
No nos santificamos como Dios que es santo.
No damos como Dios da.
No creemos como Dios cree.
No perdonamos como Dios perdona.
No obramos como Dios obra.
No consolamos como Dios consuela.
No estimamos como Dios estima.
No restauramos como Dios restaura.
No aconsejamos como Dios aconseja.