EL MENSAJE EN LA TORMENTA
Una de las cosas más difíciles que debemos hacer como cristianos, es esperar en silencio en Dios solamente. Pensamos que esperar es adoptar una actitud pasiva hasta que suceda algo. Sin embargo, en medio de un acontecimiento tormentoso en nuestra vida, no queremos esperar. Nuestro instinto es reaccionar rápidamente y forzar el cambio de las cosas. La palabra esperar tiene aquí un significado diferente; significa hacer una pausa para recibir nuevas instrucciones. En vez de optar por la pasividad, debemos dejar de actuar y escuchar la instrucción de Dios. A veces, el Señor permanece en silencio por un tiempo, pero El siempre tiene un propósito. Sabe cuál es el tiempo perfecto para nosotros actuar, y hasta que llegue ese momento tenemos que esperar. Se requiere más fortaleza para estar quietos en medio de una tormenta, que buscar frenéticamente nosotros mismos la solución. Puedo decirle que yo también, a veces, soy impaciente. Me pongo nervioso y critico a Dios. O me quejo. Pero esas reacciones no deben existir en los cristianos. Pablo nos dice claramente: por nada estéis afanosos; más bien, debemos orar al Señor, quien nos ofrece paz. Debemos esperar en silencio sin quejarnos, lo que significa que tenemos que tener paciencia. Pero, para ser pacientes, debemos confiar en la sabiduría, el amor, el poder y el tiempo perfecto de Dios. El secreto para tener paz en medio de la tormenta, es esperar en Dios solamente. Si nos negamos a hacer eso, es probable es que tomemos decisiones equivocadas. Dios escucha nuestras oraciones, pero debemos esperar en silencio y escuchar Su respuesta.
Autor desconocido.
Gentileza Ana de Rivera
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